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Paco, Juan L, Alonso y Gola

Por soledades
Un hombre es perseguido, una
familia entera, una organización, un pueblo. La
responsable de esta situación no es la codicia,
sino un
comerciante con sus precios, con la imposición
de las reglas del juego. Los empresarios, la policía
con la imposición de las reglas del juego. Por eso
ese hombre, ese pueblo, esa familia,
esa organización, se
siente perseguida. Es más, comienzan
a perseguirse entre ellos, a delatarse,
a difamarse, y juntos, a su vez, se lanzan a perseguir
quimeras, a olvidarse de las legítimas,
de las costosas pero realizables aspiraciones;
marginan la penosa esperanza. Entonces
toda la familia, todo el pueblo, entra
en el nivel más alto de la persecución: la
paranoia, esa
refinada búsqueda de los
perseguidos históricos y culturales.
Y ésta
es la triste historia de los pueblos
derrotados, de las familias envilecidas
de las organizaciones inútiles, de los hombres
solitarios, la
llama que se consume sin el viento, los aires
que soplan sin amor, los amores que se marchitan
sobre la memoria del amor o sus fatuas
presunciones.

. . . . . . . . . .

Bar “La calesita”
Es el fondo de un bar. Es un lugar parecido a una
cueva donde uno se sienta, bebe y ve pasar a
hombre enrarecidos por distintos problemas.
Es una gran linterna mágica.

Es una gruta retirada del mundo que cobija a sus
criaturas. Uno se siente allí ferozmente feliz.

Acaba de aparecer el primer hombre, apenas ha
aprendido a caminar, aún no sabe defenderse.

El hombre sonríe y llora y sigue la fiesta.

. . . . . . . . . . .

A saudade mata a gente

A Mario Trejo

 

Digo, frente al sol de abril, sobre esta baldosa calcinada, sin

mujer, sin caricia circundante, hepáticamente embotado,

sonriendo por tradición, sin pasajes, sin ganas, con

sangre, con pulso irregular: caramba, caramba.

. . . . . . . . .

Poema al Che

 

 No hay serenidad, hay silencio

nadie levanta la voz  aunque duden

porque realmente es raro que pudieran acorralarlo

nadie cree nada, aunque siga lloviendo

 

y las ilusiones son rescatadas

 

compro el diario y mojándome veo esas fotos

dios santo, con esos ojos abiertos

rompiendo el porvenir

y esa especie de sonrisa y con la boca fuerte

pero muerta.

y yo pienso que si él ha muerto así

nosotros, hombres de su generación

también terminaremos de mala manera

derrotados o con un balazo trapero

y los ojos abiertos para llegar a mirar como gatos

en plena noche

en plena violencia

los primeros pasos del único mundo que admitimos

………………..

Quiero denunciar 

 

Quiero denunciar ante todos, público
y clero, el robo de un par de anteojos, de alguna
camiseta sucia y pañuelo usado, un número
impreciso de poemas que venía escribiendo
en los últimos años de esta guerra, un aparato
de televisor, discos, armas, souvenires
varios: un libro de Lenin, un disco
de don Pepe de la Matrona que me regalara
el divino Divinsky por recomendación
del marqués del Cante, don Fernando
Quiñones, un asiento argelino, piedritas, cartas, dos botellas

de vino

chileno, documentos reales y apócrifos y otras
cosas pequeñas pero queridas,
nada de esto, ni de otras cosas que
omito han reaparecido. Fueron
robados por la policía en mi domicilio, entonces
ilegal para ellos. Las armas perdidas ya
han sido debidamente detalladas; las largas
y las cortas, las buenas y las malas. Los
objetos eran comunes, como esos que se venden
por allí; los versos hablaban de una 11,25 que
ha dejado una marca en el nacimiento
del muslo izquierdo; otro hacía referencia
a los problemas de la balística en relación con
los sentimientos; uno recordaba el miedo
que tenía un sargento cuando
fuera atacado por sorpresa, y otros
temas que he olvidado por buenas razones. Algunos de
estos papeles desaparecidos por el miedo que la policía
metió a mucha gente, entre ellas a una mujer llamada
Lucila, que materialmente quemó uno que otro.
Otros fueron destruidos por la propia policía o los militares
de los servicios de informaciones que también

vinieron a buscarme y también me llevaron. Hago

esta denuncia,

especialmente por la pérdida
de armas y poemas, ya que ambas son irreparables. Han
sido robadas al pueblo de la república, a
quien naturalmente pertenecían.

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