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Clarice Lispector

Sólo esto: llueve y estoy viendo la lluvia. Qué simplicidad. Nunca pensé que el mundo y yo llegaríamos a ese punto de maduración. La lluvia cae no porque me necesite, y yo miro la lluvia no porque la necesite. Pero estamos juntas como el agua de la lluvia está ligada a la lluvia. Y no estoy agradeciendo nada. No haber tomado, apenas después de nacer, involuntaria y forzadamente el camino que tomé y habría sido siempre lo que realmente estoy siendo: una campesina que está en un campo donde llueve. Ni siquiera agradeciendo a Dios o a la naturaleza. La lluvia tampoco agradece nada. No soy una cosa que agradece haberse transformado en otra. Soy una mujer, soy una persona, soy una atención, soy un cuerpo mirando por la ventana. Así como la lluvia no está agradecida por no ser piedra. Ella es una lluvia. Tal vez sea eso que podría llamarse estar vivo. No más que eso, pero eso: vivo. Y sólo vivo es una mansa alegría.

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