ay elliot

Llegar a tu puerta, ciudad,

a mi hogar.

Ponerme cómodo, vestirme la gorra proletaria.

Utilizar los acentos donde corresponde.

Dejar mi estado de ánimo abandonado

a las habituales variaciones

que modifican el clima.

Repasar los barrios

sabiendo que nunca encontraré

a quien busco.

Aposentar mi silencio en el barullo

indiferente de las obras del café

saludar con apretones de estima

a los que convivieron mi biografía

y a quienes yo les escribo las de ellos.

He llegado de nuevo a Retiro, mi ciudad, mi cuna.

Desde aquí el caos

lo explica la costumbre,

otra vez soy yo,

el futuro es inevitable,

eso es la vida habiendo un lugar.

Las rebeldías periódicas tienen nuestras cárceles

los muertos familiares nuestros cementerios

las llegadas nuestras estaciones…

son las mismas que sirvieron al partir.

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