Etiquetas

, ,

héctor tizón

“Después, la visión de Yala en el último vagón del raudo tren y mi perro overo, que corría inalcanzándolo, despidiéndose para siempre como si fuera mi infancia en forma de perro abandonado, cada vez más pequeño, atrás, detrás de ese tren que me llevaba a mis estudios secundarios.”

Anuncios