Etiquetas

,

josé saramago

“estas cuartillas son otra tentativa hacia la que voy con las manos desnudas, sin colores ni pinceles, sólo con esta caligrafía, este hilo negro que se enrolla y desenrolla, que se detiene en puntos, en comas, que respira en los pequeños claros blancos y avanza luego sinuoso, como si recorriera el laberinto de Creta o los intestinos de S.”

“Me veo escribiendo como nunca me vi pintando, y descubro lo que hay de fascinante en este acto: en la pintura hay siempre un momento en que el cuadro no soporta una pincelada más (mala o buena, lo empeoraría), mientras que estas líneas pueden prolongarse indefinidamente, alineando fragmentos de una suma que nunca será iniciada, pero que es, en ese alineamiento, ya trabajo perfecto, ya obra definitiva, porque es conocida. Es,  sobre todo, la idea de la prolongación infinita lo que me fascina. Podré estar escribiendo siempre, hasta el final de mi vida, mientras que los cuadros, cerrados en sí, repelen, aislados ellos mismos en su piel, autoritarios, y, ellos también, insolentes.”

“… si me lancé a escribir fue precisamente para darme tiempo de pensar, para pensar con tiempo. Nacer, vivir, morir, son verdades universales y secuencia natural. Si quisiéramos transformarlas en verdad personal y en secuencia cultural, tendremos que escribir mucho más que los tres verbos por aquel orden dispuesto, y admitir que, entre los dos extremos de nada y nada, el vivir puede contener algunos nacimientos y muertes, no sólo los ajenos que de algún modo nos toquen o hieran, sino otros nuestros: al igual que la culebra dejamos la piel cuando ya en ella no cabemos, o vienen a faltarnos las fuerzas y nos atrofiamos dentro, y esto sólo acontece a los humanos.”

“En suma: M. me interesa. Hace veinte años hubiera escrito amor donde ahora pongo interés. Con la edad, aprendemos a tener cuidado con las palabras. Las usamos mal, las vestimos del derecho y del revés, sin mirar, y un día las encontramos desgastadas como un traje viejo y nos avergonzamos de ellas, como recuerdo yo haberme avergonzado de unos pantalones que usé y tuve que usar, deshilachados por los bajos, y que todas las semanas con una tijera cautelosa, atento a no cortar ni de más ni de menos. Creo que durante estas páginas algún cuidado mostré tener con las palabras, cualesquiera que fuesen. Entonces, apenas precisé escribir amor, y cuando lo hice,  no era de mí de quien trataba, o sólo en parte. ahora que estoy yo (todo) en causa ¿cómo no usaría el mismo cuidado? Llegaría incluso a disfrazar a palabra, si preciso fuera. Haría de ella, como en los juegos de la escuela primaria, otras palabras: ramo, roma, omar, mora, o mar, como quien pone amparos alrededor para que la palabra verdadera crezca y de frutos. Sin embargo, habiendo visto todo, vengo a decir claramente amor y espero que acontezca.”

“La perfección existe de paso. No para permanecer. Mucho menos para quedarse. “Me ha gustado mucho estar contigo”, dijo. Aplicadamente, cuidando el dibujo de la letra, escribo y vuelvo a escribir estas palabras. Viajo lentamente. El tiempo es este papel en el que escribo.”

Anuncios